“El envejecimiento de la población es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta Europa”. Podría haberse dicho en la Comisión o el Parlamento Europeo, pero este análisis, punto de partida de un posterior debate organizado por la Fundación Academia Europea de Yuste en el que han participado casi medio centenar de investigadores y científicos de toda Europa, fue realizado hace unos días en Badajoz por la profesora y exministra alemana Ursula Lehr. Prueba de que el futuro demográfico de la Unión ya no es sólo cosa de Bruselas, ni de las capitales de los Estados miembros, sino de todos.
Aunque es en la denominada "capital de Europa" donde, en los últimos meses, más se trata este asunto.
martes, 30 de octubre de 2007
Europa a precio de "cortado"
Hay pocos placeres comparables al café de media mañana. Los tan debatidos más o menos 80 céntimos que nos cobran cada día por tomarnos el cortado mientras leemos la prensa se dan casi siempre por bien empleados. Pensemos ahora que esa misma cantidad es la que le cuesta a usted la Unión Europea, esa "historia" difícil de entender que aparece de vez en cuando en el periódico.
Precisamente estos últimos días los titulares sobre la Unión han sido numerosos. Los jefes de Estado de los países que la forman se han deshecho de la Constitución que algunos no querían aprobar y han llegado a un acuerdo sobre un nuevo tratado. Texto que, siendo más breve que la Constitución -y mucho más pesado y difícil de leer; ¡sí, más aún!-, a los extremeños nos puede traer muchas cosas buenas. Por ejemplo, la Comisión Europea, a la hora de proponer una ley que, con toda seguridad, va a afectarnos muy directamente (hoy, la mayoría de la legislación que tenemos viene de Bruselas), consulta la norma con el Congreso de los Diputados. Pues bien, con el nuevo tratado se van a dar las condiciones efectivas para que en un futuro, si España lo considera oportuno, esa consulta puediera extenderse a la Asamblea de Extremadura para aquellos casos que afecten directamente a la región y en los que la Comunidad Autónoma tenga competencias. "Hablando en plata", para cuestiones de mucho interés para Extremadura, nuestros políticos podrán controlar directamente qué se regula.
No está mal para empezar, porque más allá de la "política", está la Europa "de las pequeñas cosas", la de los detalles que directamente condicienan nuestar vida. Sin ir más lejos, la semana pasada el Parlamento Europeo estudió y debatió el control del uso de plaguicidas y sus efectos nocivos sobre quienes se dedican a la agricultura o, por qué irse más lejos, sobre los que nos cenamos unos tomates que no hayamos lavado bien previamente. Y es que ciertos estudios relacionan el uso de ciertos pesticidas con problemas endocrinos.
Y como eso, muchos asuntos más que nos hacen la vida más fácil. Llamadas de teléfono más baratas, cosméticos bien etiquetados que nos podrían ahorrar más de un efecto alérgico, coches menos contaminantes... incluso, gracias a la Unión Europea, a través de la reducción de los derechos a la importación del café, en cierto modo su cortado puede haber sido adquirido a través de un comercio "más justo" hacia con los países en desarrollo. A cambio, ese euro diario que, a través de nuestros impuestos, aportamos a la construcción europea. Euro que muchas veces pareciera que no se diera por tan bien empleado como el del café. Y no será por motivos.
Precisamente estos últimos días los titulares sobre la Unión han sido numerosos. Los jefes de Estado de los países que la forman se han deshecho de la Constitución que algunos no querían aprobar y han llegado a un acuerdo sobre un nuevo tratado. Texto que, siendo más breve que la Constitución -y mucho más pesado y difícil de leer; ¡sí, más aún!-, a los extremeños nos puede traer muchas cosas buenas. Por ejemplo, la Comisión Europea, a la hora de proponer una ley que, con toda seguridad, va a afectarnos muy directamente (hoy, la mayoría de la legislación que tenemos viene de Bruselas), consulta la norma con el Congreso de los Diputados. Pues bien, con el nuevo tratado se van a dar las condiciones efectivas para que en un futuro, si España lo considera oportuno, esa consulta puediera extenderse a la Asamblea de Extremadura para aquellos casos que afecten directamente a la región y en los que la Comunidad Autónoma tenga competencias. "Hablando en plata", para cuestiones de mucho interés para Extremadura, nuestros políticos podrán controlar directamente qué se regula.
No está mal para empezar, porque más allá de la "política", está la Europa "de las pequeñas cosas", la de los detalles que directamente condicienan nuestar vida. Sin ir más lejos, la semana pasada el Parlamento Europeo estudió y debatió el control del uso de plaguicidas y sus efectos nocivos sobre quienes se dedican a la agricultura o, por qué irse más lejos, sobre los que nos cenamos unos tomates que no hayamos lavado bien previamente. Y es que ciertos estudios relacionan el uso de ciertos pesticidas con problemas endocrinos.
Y como eso, muchos asuntos más que nos hacen la vida más fácil. Llamadas de teléfono más baratas, cosméticos bien etiquetados que nos podrían ahorrar más de un efecto alérgico, coches menos contaminantes... incluso, gracias a la Unión Europea, a través de la reducción de los derechos a la importación del café, en cierto modo su cortado puede haber sido adquirido a través de un comercio "más justo" hacia con los países en desarrollo. A cambio, ese euro diario que, a través de nuestros impuestos, aportamos a la construcción europea. Euro que muchas veces pareciera que no se diera por tan bien empleado como el del café. Y no será por motivos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)